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¿Nueva en el pole?
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Comunidad ·
· 1 min de lectura

Por qué empecé en el pole (y por qué nunca lo dejé)

Una ruptura, un cumpleaños y una clase que salió fatal. Sada cuenta cómo el pole pasó de ser un regalo improvisado a convertirse en su refugio.

Sada, directora de La Polería

Yo era una persona que odiaba el deporte. De verdad. Estudié artes, y lo más parecido al ejercicio que hacía era subir las escaleras hasta clase.

Pero un año, por mi cumpleaños y después de una (muy terrible) ruptura, decidí regalarme una clase de pole. Fue un desastre: no conseguí hacer prácticamente nada. Y aun así, me encantó.

«Me entró el virus del pole y ya nunca más he conseguido dejarlo.»

— Sada

Un refugio

Volví a la semana siguiente. Y a la otra. Lentamente, progresé. El pole se convirtió en mi terapia, en un espacio donde encontré comunidad y donde aprendí a quererme más y mejor.

Por qué La Polería

Cuando tuve la oportunidad de enseñar, no lo dudé. Quiero que todo el mundo pueda cambiar su mundo a través del pole, aunque solo sea un poquito. Por eso La Polería no es un sitio al que simplemente vienes a entrenar.

Si te sientes triste o sola, no lo dudes: ven a entrenar.

Sada, directora de La Polería

Escrito por

Sada

Directora · Instructora de pole sport

¿Lista para probar?

Tu primera clase empieza desde cero, sin experiencia previa y sin edad mínima ni máxima. Solo tienes que venir.

Quiero empezar en el pole